¿App, cuándo tener una?

¿App, cuándo tener una?

By The eMag

En los años 2009 y 2010, cuando mobile era algo muy incipiente y la penetración de smartphones en México apenas rozaba el 15%, muchos Directores de Marketing y dueños de empresas me decían que querían tener una App. «¿Para qué?» les preguntaba yo, y la respuesta, después de caras de duda y segundos de silencio, era: «porque todo mundo habla de eso…». El día de hoy sigo escuchando gente de marketing y dueños de empresas que dicen «quiero tener una aplicación», sin saber para qué. Si todos aquellos que aún se preguntan cuándo y para qué tener una app, se pusieran por un segundo en el rol de usuarios de aplicaciones (que prácticamente somos todos), la respuesta se caería de madura. ¿Cuáles son las apps que generalmente usamos? Sin decir nombres, mencionemos algunas categorías: apps de shopping, servicio de taxi, redes sociales, de productividad, viajes, entre otras. ¿Qué tienen todas ellas en común? Que las usamos con frecuencia. ¿Cuántas aplicaciones realmente usamos con frecuencia? Este número puede variar; según estudios que se han hecho, no rebasa la cantidad de 10 aplicativos. Respondiendo a las preguntas desde los zapatos de un usuario, la respuesta es clara: un aplicativo tiene sentido cuando la marca o empresa ya tiene una base de clientes fieles que va a usar la aplicación de manera recurrente. Si una marca es nueva en el mercado o tiene una base de clientes muy pequeña, tener un aplicativo no tiene gran sentido. En ese caso, con un excelente sitio web y mobile, es suficiente. Pretender que alguien descargue tu app sin siquiera conocerte, es lo mismo que pretender que alguien se case contigo sin haberte visto nunca. Pongamos un ejemplo fuera de las categorías de aplicativos que hemos mencionado: si soy una marca de ropa reconocida, con una base de clientes fieles significativa, entonces tener una aplicación para que esos clientes compren o estén al tanto de los nuevos lanzamientos, tiene sentido, si no, no, mejor gastar ese dinero en crecer la base para luego sí invertir en una, cosa que no sólo cuesta dinero producir, si no también (y mucho) generar la cantidad de descargas necesarias para que sea rentable.

Aquí además hay un detalle que, aunque para muchos puede parecer obvio, muchas veces se pasa por alto: los buscadores como Google, hasta el día de hoy, no indexan dentro de las aplicaciones (sí en los sitios web y mobile). ¿Qué quiere decir esto? Que si alguien esta buscando «viajes a Cancún» en Google o cualquier otro buscador, la búsqueda lo va a llevar al contenido de un sitio web o sitio mobile y no al de un aplicativo. En el mejor de los casos, le aparecerá la liga para descargar alguna aplicación de viajes que tenga o no descargada, pero eso no es precisamente lo que busca. Por lo tanto, si soy una marca nueva o no muy reconocida y lo que quiero es que me conozcan y accedan a mi contenido y adquirir nuevos clientes, un sitio web y uno mobile es la mejor solución. La aplicación valdrá la pena cuando tenga una base de clientes lo suficientemente grande y fiel como para que esas personas decidan descargarla y tenerla entre los aplicativos que frecuentemente usan. La única excepción es el caso de los servicios como Uber, por ejemplo, donde es indispensable para el funcionamiento del negocio.

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